Chimay, ¡por fin llegamos a Bélgica!

Chimay, ¡por fin llegamos a Bélgica!

¡Por fin íbamos a llegar a Bélgica! Salimos de Chartres alrededor de las 8 de la mañana hacia Chimay, teníamos casi 4 horas hasta allí, nuestra idea era llegar sobre las 12 a la Abadía de Scourmount para verla para posteriormente comer en el Albergue de Poteaupré, pero al llegar a la altura de París nos encontramos una gran retención en la circunvalación por la que pasamos que nos retrasó casi una hora.

¡Por fin estamos aquí!

¡Por fin estamos aquí!

Como llegamos un poco más tarde de la 1 de medio día decidimos ir directamente al albergue a comer… ¡Cuántas veces lo habíamos visto en fotos y por fin estábamos allí! En el albergue está también el espacio Chimay, un museo sobre esta cerveza, pero habíamos mirado por Internet y no nos llamaba demasiado la visita, eso sí, visitamos la tienda donde compramos una chapa grande muy bonita para nuestra bodega y varios quesos de Chimay buenísimos.

Vaya vistas bonitas

Vaya vistas bonitas

Pasamos al comedor que era muy acogedor, había unas ventanas con vistas preciosas a un prado y de fondo los bosques típicos de la zona. El comedor estaba casi lleno y eso que fuimos en temporada baja, pedimos una degustación de cervezas Chimay con unos quesos de aperitivo y comimos platos cocinados con esta cerveza, la cerveza y los quesos muy ricos, la comida más normal pero rica también.

Alguien tiene ganas de catarrr

Alguien tiene ganas de catarrr

¡Tan ricos como la cerveza!

¡Tan ricos como la cerveza!

Albóndigas con salsa de cerveza, mmmmmmm

Albóndigas con salsa de cerveza, mmmmmmm

Cuando salimos de comer fuimos a dar un paseo por el bosque que hay frente a la entrada del albergue, un bosque precioso, con los colores que anunciaban que el otoño había llegado y que lo hacía muy bonito.

Vamos a buscar duendes

Vamos a buscar duendes

Nos encanta el bosque en otoño

Nos encanta el bosque en otoño

Después de nuestro paseo decidimos poner rumbo a la Abadía de Scourmount, cuna de la cerveza Chimay, allí pudimos pasear por los bonitos jardines y entrar a la iglesia. Los monjes son bastante suyos y por lo general no se puede visitar más allá de los jardines, así que dimos una vuelta por allí bajo una constante pero dévil lluvia, entramos a la iglesia y poco más tarde decidimos ir hacia el pueblo de Chimay que estaba a unos minutos en coche.

Jardines de la abadía

Jardines de la abadía

A ver lo que nos dejan ver estos monjes

A ver lo que nos dejan ver estos monjes

Pequeños rincones del jardín de la abadía

Pequeños rincones del jardín

Por fin llegamos al pueblo, que es bastante pequeño, por lo menos la zona que merece la pena visitar. Nuestro B&B estaba en la plaza  justo al lado de la iglesia, parecía zona peatonal pero había parking público allí mismo, dudamos si era de pago pero le preguntamos a la señora que nos recibió en la casa y nos dijo que sin problema, que era gratis, así que genial porque estaba a un minuto de donde estábamos alojados. Era una casa típica belga bastante grande, llamada “La pequeña capilla”, de hecho nos tocó una habitación con ese tipo de decoración, vírgenes, cruces, ángeles, todo muy antiguo y que le daba un toque lúgubre extraño pero a la vez muy original, recuerdo que la cama era comodísima y dormimos estupendamente allí. La habitación daba a la fachada de la iglesia donde tiene las vidrieras, con una separación de apenas 5 metros, por la noche se veía muy bonito porque iluminaban esa vidriera desde dentro y quedaba a la altura de nuestra ventana. También había objetos muy antiguos como un viejo sombrero de mujer que aparentemente tenía muchísimos años.

Perfecto para salir a pasear

Perfecto para salir a cenar

Se acercaba la hora de cenar y pedimos consejo a la señora del B&B, nos recomendó un restaurante que estaba en la misma plaza: La Chimassiette y que la especialidad eran las fondues de queso y carne, así que no lo pensamos dos veces y fuimos para allí. Al llegar nos sentaron en una mesa para dos en la planta superior y nos pedimos una fondue de varias carnes y una botella de Chimay de 75 cl. para los dos. Al momento vino el camarero con la cerveza y nos dijo que nos cambiaba de mesa a una de 4 que en esa no iba a caber todo lo que habíamos pedido… OMG! Pero… ¿qué habíamos pedido? ¿comida para 4? Poco a poco fue sacando todo, una ensalada variada, 3 platos con diferentes verduras frescas aliñadas, un buen plato de diferentes carnes con la fondue para hacerlas, un montón de diferentes salsas y un bol con patatas fritas (¡que no falten! En Francia y Bélgica patatas fritas con todo).

¿Podremos con todo?

¿Podremos con todo?

Venga un trozo más y paro.... ¡Es que está taaaan rico!

Venga un trozo más y paro…. ¡Es que está taaaan rico!

Estaba todo riquísimo, pero sí, había comida ahí para haber invitado a alguien más, y más cuando vino el camarero a preguntar si podía llevarse los platos vacíos de las verduras, o eso creimos entender, y digo creimos porque lo que nos había preguntado realmente es que si queríamos más y nosotros… “oui, oui!”. La cara que se nos quedó cuando estábamos a punto de morir por sobredosis de fondue y nos trajo otros 3 platos de verduras hasta arriba, porque, claro, después de decirle que trajera más… ¿cómo íbamos a dejarlo entero? Así que nos armamos de valor y aun atacamos un poco más, incluso terminamos por dejarnos casi media botella de cerveza pero el estómago no daba para más.

Después de cenar, con este llenazo inmenso fuimos a dar un pequeño paseo para bajarlo un poco, pero nos fuimos muy pronto al B&B porque estaba empezando a llover y hacía bastante frío.

A la mañana siguiente nos levantamos madrugando un poco menos porque las distancias en coche una vez en Bélgica eran más cortas, la mujer nos preparó unas buenísimas tostadas francesas calentitas, esta vez se desayunaba en el comedor de la casa, allí junto a la ventana dormía un gato tranquilo, se lo señalé a Óscar para que lo viera y nos dijo ella que si nos molestaba se lo llevaba, pero para nada, así que hablamos un rato con ella sobre gatos, sobre nuestro viaje, de dónde éramos, etc. Nos dio bastante conversación, que es lo que nos gusta de los B&B, poder hablar durante el desayuno con el anfitrión y así poder practicar un poco más con nuestro inglés o francés (aunque yo más bien practico escuchando, que aunque lo entiendo prácticamente todo, con el hablado me bloqueo, menos mal que está Óscar que se explica perfectamente…). Subimos a por el equipaje y a la salida le preguntamos a la señora dónde era el mejor sitio para comprar cerveza, nos recomendó el supermercado Deleize (hay por toda la zona) que estaba cerca, que allí era el mejor sitio para comprar cervezas y copas. Cuando nos marchamos nos deseó buen viaje y nos regaló un llavero abridor de cerveza de Chimay, todo un detalle.

Antes de montar en el coche nos acercamos al castillo de Chimay que también estaba junto a la plaza, ya nos habían dicho que estaba cerrado pero por lo menos fuimos a verlo por fuera, como esa mañana teníamos pensado visitarlo nos sobraba un rato, así que decidimos ir a comprar cerveza al supermercado que nos había recomendado.

Un paseito para despedirnos de Chimay

Un paseito para despedirnos de Chimay

Castillo de Chimay que estaba cerrado

Castillo de Chimay que estaba cerrado

Al llegar allí… ¡El paraíso de la cerveza belga! Había de muchísimos tipos y muy baratas, así que empezamos a hacer nuestro arsenal para traernos a casa. Como nos gusta probar todas las posibles cogimos muchas individuales, y packs de las que ya habíamos probado y que más nos gustaban. Así que acabamos con el carro lleno, incluso en la fila del supermercado un señor mayor que teníamos detrás nos preguntó de dónde éramos, con semejante arsenal de cerveza se nos debía ver a la legua que éramos turistas cerveceros. También nos compramos unas copas pequeñas de Chimay que vienen bastante bien para cuando abres una botella de 75cl. Así que cuando salimos del supermercado tocó reordenar el maletero… Menos mal que cogimos cajas de plástico de cervezas y así las llevamos bastante bien durante todo el viaje. Pasamos las maletas a los asientos traseros de nuestro coche y maletero lleno de cerveza… ¡Ya podemos seguir!

Así dejamos Chimay atrás, con el coche lleno de cerveza, con empacho todavía de la noche aterior pero muy contentos con la experiencia. Próxima parada: Dinant

MAPA

Información de interés

Carretera

Fuimos por autopista nuevamente casi todo el camino.

Aviso: Cuidado al llegar a la altura de París, se pasa por una circunvalación en la que hay mucho tráfico y es habitual encontrar retenciones, nosotros perdimos casi una hora allí, si podéis informaros del tráfico que hay sobre la hora que pensáis pasar y si es denso lo mejor es desviaros un poco y alejaros de París.

Coste peaje: 35€ aproximadamente.

Visitas

Abadía de Scourmount

Entrada: gratuita.

Parking: gratuito.

Horario:
Verano de 8:00 a 20:00
Invierno de 8:00 a 18:00

Dirección: Route du Rond Point, 294 6464, Forges

Más información: Web Turismo Chimay

¿Dónde comer y dormir en Chimay?

Chimay B&B

Dirección: Rue Fromenteau 28, 6460 Chimay, Bélgica

Parking: gratuito público cerca

Desayuno incluido:

Wifi: gratuito

Más info: Booking

Auberge de Poteaupré

Degustación de cerveza y quesos Chimay

Dirección: Route Charlemagne, 8 6464 Baileux

Precio medio: 15-20€ por persona.

Más info: Web Chimay

Restaurante La Chimassiette

Dirección: Grand-Place 16, Chimay 6460, Bélgica

Precio medio: 20-30€ por persona.

Más info: Tripadvisor

Noelia

Noelia

Desde hace unos meses mamá a tiempo completo :) Apasionada por mi familia y por recorrer el mundo junto a ellos, siempre estamos preparando el siguiente viaje... ¿Nos acompañas?

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